En un ensayo de 18 años, el INTA Manfredi, de Córdoba, determinó que la siembra directa (SD) combinada con la rotación bianual soja-maíz y un cultivo de cobertura invernal, incrementa la captura de carbono y permite la acumulación de agua en el perfil.
A su vez, quedó demostrado cómo se mejora la infiltración del agua y su acumulación en el suelo y, se disminuye su evaporación conservando el agua en el perfil.
Especialistas del INTA Manfredi, en Córdoba, determinaron que la siembra directa (SD) combinada con la rotación bianual soja-maíz y un cultivo de cobertura invernal, incrementa la captura de carbono y permite la acumulación de agua en el perfil.
“La SD, junto con una rotación de cultivos con alta frecuencia de gramíneas y una fertilización balanceada, crea las mejores condiciones para la captura de carbono, lo que se traduce en incrementos en rendimiento y en aportes de rastrojos al suelo”, explicó Carolina Álvarez, investigadora del ensayo.
Luego de 18 años de analizar las variables de rendimiento y agua útil acumulada en el suelo y estimar los aportes de carbono de los residuos vegetales en soja y maíz, los especialistas concluyeron que la SD es un sistema de manejo que contribuye a aumentar los rendimientos de los cultivos porque mejora la condición hídrica del suelo.
Además, cuando se combina con la rotación bianual soja-maíz y un cultivo de cobertura invernal la captura de carbono se incrementa notablemente lo que se traduce en un balance de carbono más favorable y un esquema agronómico más sustentable.
En esta línea, Álvarez explicó que en el 61 % de los años analizados los mayores rendimientos en soja se obtuvieron en siembra directa con rotación maíz, mientras que el resto de los años los resultados más bajos fueron para labranza reducida en monocultivo.
En cuanto a los rendimientos promedio del maíz, el sistema de manejo en SD fue un 27 % superior que en SD con un cultivo de cobertura y labranza reducida. “Nuevamente se observó que los beneficios de la SD sobre la condición del suelo y la conservación del agua se traducen en rendimientos más altos”, destacó la técnica.
El contenido de agua en el suelo bajo los distintos tratamientos previos a la siembra de soja fue superior en la rotación soja-maíz en comparación a un planteo de monocultivo de la oleaginosa. “Esto se debe a que el rastrojo de maíz, por su mayor volumen, mejor cobertura y mayor duración, es más eficiente en la captación y conservación el agua que el rastrojo de soja”, aseguró Álvarez.
En el caso del maíz, los sistemas bajo SD resultaron ser más eficientes en el almacenamiento de agua en el suelo, al acumular entre un 25 % y un 50 % más de agua que el sistema con laboreo del suelo. “Al igual que lo observado en el monocultivo de soja, los tratamientos con cultivo de cobertura presentaron el mayor coeficiente de variación entre años, en contenido de agua”, indicó la técnica del INTA Manfredi.
Argentina tiene 28 M de Has cultivadas bajo este sistema.