Editorial
Algunas noticias para el sector agropecuario son buenas. En primer lugar, cabe reconocer, ha cambiado el espíritu y no es poco. Hay que dar tiempo a que las medidas impacten y los procesos se vayan adecuando, pero la voluntad de ir para adelante está intacta.
En biotecnología, un rubro en el que el país tiene ventajas competitivas, como ser la mano de obra calificada y, que es barata en términos internacionales tiene mucho por hacer. Si bien el ministerio de Agroindustria interviene sobre los intereses de los productores en un tema de larga data como lo es la propiedad intelectual, no da señales de igual premura en meter un proyecto en el Congreso que cierre el tema aportando una solución a las partes. Tal vez, siendo que todos aprecian que debe pagarse la misma, el estándar debería ser el pago del canon por única vez al comprar la semilla.
En biocombustibles, una actividad que empezó a principios de siglo y rápidamente se ocupó un lugar preponderante en los mercados mundiales la gestión kirchnerista se había encargado de diezmarla. Ahora, con el cambio de gobierno y el aval de confianza que se obtuvo, pero hay que salir a ganar es rápidamente se espera que se encauce este mercado que exportaba por u$s 1.000 M al año e iba por más.
Las carnes Angus que están por entrar al mercado norteamericano es una excelente noticia. Sólo ésta Asociación logra lo que el país no puede desde 1926.
Las obras hídricas en la provincia de Buenos Aires, tienen luz verde y decisión política de la gobernadora María Eugenia Vidal; vamos en camino hacia resultados.
Los rodeos de hacienda se están empezando a recomponer. Ya se aprecian indicadores que dan la pauta de que los ganaderos esperan tener rodeos más grandes. En tanto, la señal política alentó quitando trabas y retenciones, también por aquí.
El trigo, algo tan emblemático en Argentina sobre el que hace dos años, nada más, se tuvo noticias de que la campaña era la menor en 100 años. Algo gravísimo, teniendo en cuenta, particularmente que la tecnología entre esas épocas es abismalmente diferente. Por suerte, se proyecta un área de siembra de alrededor de un 40 % más que la anterior campaña. Queda, recuperar el mercado brasileño y mejorar la calidad de trigo que el mundo pide.
Por supuesto, que las inundaciones deslucen el optimismo, sobre todo en provincias afectadas, pero no puede negarse que el Estado, esta vez proactivo con el campo, se movió rápido y validó Emergencia Agropecuaria. Un camino por recorrer es determinar las regiones agronómicas acordes a criterios de seguros agrícolas y establecer una obligatoriedad de adopción.
Mientras, queda la sinceridad de alma como en tiempos de antaño: tras las labores agrícolas mirar al cielo y rezar por el progreso.
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