En Laprida, Buenos Aires. La Juanita dió clases
El establecimiento “La Juanita” abrió las puertas a los ganaderos para la jornada a campo que se llevó a cabo allí, organizada por el IPCVA con participación del INTA. Fuerte interés por interiorizarse sobre el manejo de pasturas, conservación de forraje y los detalles ofrecidos por sus dueños.
De la mano del IPCVA y con la colaboración del INTA los ganaderos llegaron hasta “La Juanita” el establecimiento de los Mailharro, en una mañana muy fría.
El IPCVA organiza 12 encuentros ganaderos por año; 3 son seminarios y 9 son jornadas a campo. Para ello hace una distribución geográfica que distribuye el 15 % en el NOA, 15 % NEA; 30 % en la zona núcleo, mientras que el Litoral toma un 15 % y el resto del país alterna con un 15 % restante. Por lo general, para que un campo se convierta en anfitrión, el Consejo directivo del IPCVA sugiere una zona con la consulta de las entidades y el INTA, merced a un acuerdo marco que han establecido. Por lo general técnicos de ésta suelen indicar los detalles productivos destacados por el campo elegido.
Luego de la recepción de rigor, Guido Miramón –por la familia- contó la experiencia de trabajo que mejora la performance productiva del campo.
En esta zona de la cuenca del salado hay un régimen de lluvias de 1.000 mm al año. En la loma siembran maíz y soja y, cultivo de fina; trigo, cebada y avena pudiendo incluir algún verdeo, ocasionalmente. En la media loma, que puede anegarse temporariamente, rota la soja con girasol y alguna pastura perenne con base a festuca o cultivo de fina con un verdeo de invierno con sorgo forrajero. En los bajos salinos siembran agropiro.
El primer servicio se hace sobre vaquillonas de 20 meses en junio y julio, mediante inseminación artificial y repaso con toros. Las pariciones son en marzo y abril, realizándose un destete anticipado del ternero a cinco meses y, con 100 Kg. por cabeza aproximadamente. De esta manera se ha logrado una estabilidad en los porcentajes de preñez en el segundo servicio que no baja del 96-97 %. Al ternerito se lo encierra en piquetes y se le da alimento balanceado con una base de silaje de maíz o avena hasta que sale a las pasturas en el plazo fijado.
El circuito forrajero de la vaca con ternero al pie transcurre sobre campo natural reservado y posteriormente al destete y tacto las preñadas van a sorgos y maíces diferidos y silaje en autoconsumo.
La recría se hace sobre pasturas perennes y verdeos de invierno. Se selecciona la hembra para reposición y el resto se engorda a corral saliendo a venta con diferentes pesos dependiendo de las condiciones climáticas y del mercado.
Por su parte, todo el macho se recría sobre los mismos recursos -verdeo de invierno/pastura perenne y verdeo de verano- y se termina al segundo año, en su mayoría a corral, saliendo a venta con destino a exportación con un peso promedio de 460- 480 kg por cabeza.
En los corrales se terminan unas 1000 cabezas por año entre macho y hembra con dietas a base silaje de maíz o avena, grano de maíz o cebada, pellet de girasol 32 %PB y núcleo. La ganancia de peso varía entre 1,2 y 1,8 kg/cab dependiendo de la categoría. El campo tiene 4.200 Has que dedica un 80 % a ganadería con una producción de carne de 185 kilos por año, teniendo un planteo a ciclo completo con raza Hereford. El 20 % restante se dedica a la agricultura de cosecha. Emplean 10 personas con un encargado de agricultura y otro de ganadería.
En agricultura se hacen unas 800-900 has, de las cuales un 35 % de la superficie son cultivos de fina; trigo-cebada-avena semilla y alpiste y, 65 % gruesa con maíz-girasol-soja.
IPCVA En agosto es el regreso de la actividad con el turno de un seminario en Bahía Blanca –en fecha por confirmar- para productores y asesores, al que también asisten estudiantes.
