Agroexportación: Febrero con déficit
El ingreso de divisas registró una caída del 30% respecto a enero, alcanzando apenas los u$s 1289 millones. Factores gremiales y un cambio en la dinámica de exportación de granos explican este retroceso frente al promedio histórico.
El campo, motor indiscutido de la economía argentina, mostró una marcha lenta durante el segundo mes de 2026. Según el último reporte de Ciara-CEC, la liquidación de divisas se ubicó en u$s 1289 millones, una cifra que no solo representa un desplome mensual significativo, sino que también queda u$s 211 millones por debajo de la media de la última década.

Las causas del bache exportador
No fue un solo factor, sino una “tormenta perfecta” de variables lo que frenó el flujo de dólares:
- Conflictividad Gremial: Gustavo Idígoras, titular de Ciara-CEC, apuntó directamente a los paros nacionales de la Federación Aceitera. Estas medidas de fuerza, vinculadas a la resistencia contra la modernización laboral, redujeron drásticamente los días operativos.
- Efecto “Dólar Soja”: El anticipo de liquidaciones ocurrido a finales del año pasado —incentivado por la suspensión temporal de retenciones— dejó un vacío que todavía se siente en los balances actuales.
- Calendario y Logística: Febrero es, por naturaleza, un mes de transición. Entre los feriados de carnaval y la menor cantidad de días hábiles, la ventana comercial se achicó considerablemente.
- Fuga de Materia Prima: Se observó un cambio en el mix exportador; el aumento del despacho de poroto de soja sin procesar (que se duplicó de 6 a 12 millones de toneladas) le quitó insumos clave a la industria aceitera local, afectando el valor agregado de los subproductos.
La caída de febrero es un llamado de atención, pero no necesariamente una tendencia irreversible. El sector se encuentra en un compás de espera, aguardando que el inicio de la cosecha gruesa de marzo y posibles señales oficiales sobre los Derechos de Exportación reactiven el ritmo de ventas. La capacidad de recuperación del complejo sojero será, una vez más, el termómetro que defina la estabilidad de las reservas en el corto plazo.
