Paradoja triguera: precios estancados y abundante oferta
Aunque la cosecha de trigo terminó hace tiempo, el mercado sigue sin reaccionar. En un fenómeno poco habitual, los precios actuales son casi idénticos a los previstos para diciembre. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) ha alertado sobre esta anomalía: a diferencia de la estacionalidad normal, donde el precio para embarques de agosto debería ser significativamente más alto que el de la nueva cosecha, hoy se negocian valores muy parecidos.
Esta dinámica se debe a una combinación de factores globales y locales. A nivel mundial, la abundante oferta, impulsada por una buena cosecha en el hemisferio norte y la competitividad del trigo ruso, mantiene los precios deprimidos. Un analista estadounidense de Stone X se mostró pesimista, señalando que “la demanda es el mayor problema en este mercado“. Las esperanzas de una reactivación se centran en acuerdos comerciales forzados por el gobierno de Trump, como los pactados recientemente con Bangladesh e Indonesia.
En Argentina, el panorama no es mucho más alentador. La BCR estima que todavía queda por comercializar más del 30% de la oferta total de trigo, una cifra 15% por encima del promedio histórico para esta época del año. El lento ritmo de ventas ejerce una presión constante sobre los valores. Aunque el consumo interno se mantiene en niveles elevados, con una molienda que alcanza máximos de los últimos años, el stock remanente es tan grande que no logra impactar positivamente en las cotizaciones.
Los productores, ante este escenario deprimido, se aferran a la esperanza de altos rendimientos en la próxima cosecha. La buena oferta hídrica y las perspectivas climáticas favorables auguran una campaña productiva. Sin embargo, esta misma abundancia potencial de granos podría jugar en contra de los precios futuros, perpetuando el actual estancamiento. El desafío ahora es encontrar el equilibrio entre una cosecha exitosa y un mercado que reconozca su valor.
