Mercados con precios flojos, cambiando etapa
Su valor pasó de u$s 650 a mediados de 2022 a cerrar a u$s 371 al finalzar el año 2024. El impacto es muy fuerte en el mercado local, haciendo que el poder de compra sea el más bajo desde el 2017 para soja y, también sucede con el trigo.
En Chicago, el mercado de referencia, en junio de 2022, la soja llegó a u$s 650 la tonelada, récord nominal para la plaza norteamericana. Sin embargo, el último día de cierre de operaciones del 2024 cotizó a u$s 371 la tonelada, esto es un 22% menos que el 31 de diciembre de 2023.
Los cereales también bajaron. El precio Futuro de trigo en Chicago la última rueda del 2024 en la comparación interanual se encuentra un 12% por debajo, es decir a u$s 203/t. El caso del maíz cerró el año a u$s 181/t, un 2% menos que doce meses atrás.
En términos nominales, el trigo, el maíz y la soja han tocado sus valores más bajos desde 2020, mientras que, a precios reales, el poder de compra de los granos llegó a su valor más bajo en 18 años. Los precios durante el 2024 dejaron los números negativos para todos los commodities, impactando en las cotizaciones locales.
A este escenario, hay que sumarle la particularidad macroeconómica del último año, con una inflación elevada a principios del 2024 que, si bien se desaceleró fuertemente con el correr de los meses, aún registra en noviembre una suba interanual del 166%. Simultáneamente, la caída del dólar financiero ha recortado el tipo de cambio al que se liquidan las exportaciones agrícolas, conocido como “dólar blend”.
La recomposición de la oferta y el menor riesgo percibido sobre los canales de abastecimiento global de alimentos son los principales factores que explican este proceso de ajuste de precios. Del lado de la oferta, desde la campaña 2020/21 la producción de soja aumentó un 8% (+25 Mt), la de maíz un 7% (+95 Mt) y la de trigo un 2% (+18Mt), alcanzando en los tres casos récord históricos de producción en el ciclo 2023/24.
En el último lustro y tras la irrupción de la pandemia por COVID-19, primero, y la guerra entre Rusia y Ucrania después hicieron presunciones pesimistas sobre las cadenas de suministro globales. Con el paso del tiempo la incertidumbre se acomodó, y cayó la prima de riesgo ante tensiones geopolíticas.
La campaña 2024/25 de producción mundial de trigo y maíz se prevén menores a las del año anterior, en el primer caso por los problemas productivos en Rusia y Europa, en tanto que en el segundo se suma también una caída en el suministro Sudamericano. La soja, en cambio y hasta ahora, continúa sumando hectáreas y kilos y se prepara para romper nuevamente su récord de oferta por tercera campaña consecutiva, explicando así por qué los precios han caído más que proporcionalmente con relación a los cereales.
Sumado a los mencionados factores fundamentales, las respectivas entradas y salidas de dinero de las grandes administradoras de fondos especulativos a los mercados de granos han sumado un condimento adicional a los vaivenes de precio. Al cierre del 2024, las apuestas de los especuladores permanecen bajistas para soja, en tanto que en maíz la posición neta ha virado recientemente a alcista, y se mantienen neutros en trigo.
En el caso del maíz, específicamente, y luego de alcanzar la posición neta vendida más grande de su historia a mediados de 2024, desde el mes de julio los fondos compraron el equivalente a 65 Mt de maíz en contratos de futuros.
La asunción del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump hace un cambio de etapa y trae el temor a volver a una guerra comercial que impacte sobre los commodities agrícolas. Los proveedores alternativos de granos, principalmente Brasil, podrían beneficiarse de una mayor demanda. La política de biocombustibles es otro ítem sensible a mediano y largo plazo, ya que tendrá efecto sobre la cotización de los aceites vegetales, incluido el de la soja a mediano plazo.
Simultáneamente, la expectativa de un aumento en las tasas de interés de referencia genera presión sobre los granos en el mercado de Chicago, ya que encarece los suministros de aquel país con relación a otros orígenes, lo que podría aumentar la demanda de granos en los países cuyas monedas se debiliten.
