Incidencia en precios de granos

En general, a la hora de intentar entender cuál puede ser la tendencia de precios en commodities agrícolas, solemos poner el foco en el balance de oferta y demanda, relaciones stock/consumo, mercados externos, etc.
La campaña 21/22 no es ajena a este análisis, y el ajuste productivo que realizaron varias estimadoras internacionales en soja y maíz para Sudamérica explican gran parte de las subas que vimos en el mercado de Chicago en el último mes de u$s 73.- en soja y u$s 10.- en maíz. Sin embargo, la otra variable de ajuste vino por el lado de las bases / premios FOB de ambos productos: al recorte productivo se sumó la falta de intención del productor sudamericano.
Para tomar dimensión de esto, las primas de soja FOB Paranagua saltaron u$s 27.- por tn. El país que estaba llamado a inundar el mundo con soja y relajar los stocks globales tuvo un comportamiento totalmente contrario al esperado: generó una mayor firmeza y obligó a que China tuviese que comprar soja americana para el mes de marzo para cubrir sus necesidades.
Hay muchos factores que pueden explicar este fenómeno: expectativa de una devaluación de la moneda local, altos precios de fertilizantes que no incentivan los canjes insumo / producto, brecha cambiaria, inflación a nivel global, etc. Ahora bien, si lo analizamos desde la psicología humana, es razonable que el “farmer” sudamericano tienda a “defender” más de lo común lo que considera un bien escaso y también, a no vender, aquello que no sabe si va a cosechar o no.
Para ponerlo en números, en Brasil, el ritmo de comercialización viene mucho más lento que la campaña pasada en soja y algo retrasado en maíz: solo 40 % de la oleaginosa ha sido vendida vs 60 % a igual fecha de 2021, mientras que en el cereal alcanza un 19 %
Yendo a los numeros de Argentina, cuando analizamos el Farmer selling, podemos “descubrir” varios aspectos importantes para la toma de decisión: En soja, los ritmos de comercialización de la presente campaña están en línea con la de la anterior, esto es un 15 % 21/22 vs 16 % 22/23), sin embargo, surgen dos datos interesantes: solo 4 % del volumen está con precio y la exportación solo ha comprado 417.200 vs 2.242.000 en 20/21. Esto es clave para el productor de los puertos de Bahia Blanca y Necochea, dado que el programa de exportación de poroto va a estar muy diezmado dada la poca competitividad de la soja argentina, mientras que el crushing en up-river va a estar muy activo: buscar atar las ventas a condiciones sobre el mercado de Rosario.
Cuando analizamos los datos del maíz, aparecen también datos interesantes: la exportación ya pidió el volumen max. autorizado hasta el momento por el gobierno nacional de 22.5 M Tn, tiene compradas 14,8 M Tn, casi el mismo volumen que en 2021, de los cuales solo 8.6 M T -que son casi 2 M Tn menos que campaña anterior- están con precio. Esto refleja que por el momento la intervención del mercado tiene un efecto nulo y además que, si el productor no activa ventas en los próximos meses, podría darse el famoso “shortsqueeze” para quienes tiene mercadería vendida a fijar y sin precio.
En este mercado, hay que destacar, además que el bajo nivel del Rio Paraná sigue generando mayor volumen de completamientos en los puertos del sur, lo cual, nuevamente pone un premio de más de u$s 20 / 25 comparado con las cotizaciones sobre puerto de Rosario.
Para concluir debemos marcar que no sólo la cosecha de maíz y soja en Sudamérica se va a ubicar por debajo de lo esperado, sino que no está disponible, dado que el productor de la región prefiere retenerla, generando que los países importadores tengan que volcarse a comprar sobre otros mercados, principalmente USA: mayor ajuste en los balances de este país y mucha fortaleza a los precios del CBOT. Queda mucho por recorrer, pero es claro que la campaña 21/22 está llamada a mostrar precios históricamente altos para estas dos materias primas y cuyos balances no se recuperaran tan fácilmente en el ciclo 22/23.
Por Agustín Baqué
