Con un acto sobrio de inauguración –siempre caja de resonancia política- la Sociedad Rural aprovechó la ocasión para pasarle críticas al kirchnerismo, en tiempos electorales donde Luis Miguel Etchevehere sugirió no volver al pasado.
El entusiasmo del agro está opacado por el mal clima que la naturaleza está prodigando por estas latitudes. General Villegas es un ejemplo de ello donde en todo el Partido la última campaña sólo cosechó 10.000 Ha; los ánimos en la Rural local están afectados como pocas veces.
Vale rescatar, sí, que las políticas y el diálogo entre el Gobierno y el campo son intensos y procuran buscar soluciones ante tanto tiempo de castigo por parte del Estado al abandonar rutas, caminos rurales, recargar impuestos y distorsionar esa percepción al superponerla y, sobre llovido mojado…. Las inundaciones o emergencias climáticas hacen lo suyo.
Así es comprensible que el clima de inauguración haya sido cordial, ameno y sobrio, sin estridencias. Tal como se esbozó en el discurso: “Problemas del pasado que obstruyen el presente.
No hubo anuncios de carácter administrativo político, para el campo y el Presidente de la Nación estuvo agradecido con el apoyo del sector
Sutil, la Rural destacó que “el sistema impositivo debe estimular las inversiones, y no ahuyentarlas o impedirlas”.
Al pedido de más eficiencia, competitividad y productividad se le reclamó esa igualdad al Estado, pero claro hay un camino largo y atrasado que obliga a cargar el peso por igual.