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Argentina acaba de dar un paso decisivo para que sus productos lleguen con más fuerza a las góndolas del Viejo Continente. A través de las Resoluciones N°50/2026 y N°53/2026, la Secretaría de Agricultura reglamentó el acceso a las cuotas arancelarias del histórico Acuerdo Mercosur-Unión Europea. Esta medida no es solo un trámite administrativo; es la llave para que empresas de todo el país ganen previsibilidad y reglas claras en uno de los mercados más exigentes y rentables del planeta.

En total, la Unión Europea abrió sus puertas a 21 cuotas para el Mercosur, abarcando desde carnes (bovina, aviar y porcina) hasta miel, arroz, azúcar y lácteos. También se benefician productos fundamentales como el ajo, el etanol y granos como el maíz y el sorgo. Se trata de una oportunidad estratégica para consolidar exportaciones de alto valor agregado, realizadas por numerosas firmas argentinas que ya están integradas en este flujo comercial.

Como en todo gran pacto, existe una reciprocidad: el Mercosur concedió a la Unión Europea 11 contingentes arancelarios. De ellos, cuatro serán permanentes (como quesos y leche en polvo), mientras que productos como chocolates y tomates envasados transitarán hacia el libre comercio en un plazo de entre 10 y 14 años. Todo este proceso contará con un sistema de licenciamiento previo para el ingreso al territorio nacional.

Este acuerdo marca un hito porque liberaliza nada menos que el 84% de los aranceles para las exportaciones agroindustriales de nuestro bloque. Para el resto de los productos, establece cuotas o preferencias fijas que mejoran drásticamente el acceso al mercado europeo. En definitiva, se ha creado un marco regulatorio sólido que invita a invertir, producir y ampliar los horizontes de la agroindustria argentina hacia el mundo.

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