El productor, cada vez más, está comprendiendo la importancia de su rol en la sociedad y su enorme responsabilidad diaria, al observar prácticas responsables en la agricultura.
Se entiende que los productos para la protección de los cultivos, así como los de higiene ambiental, que se usan en los hogares, o las distintas soluciones químicas necesarias para garantizar la calidad y la productividad de la producción rural, deben utilizarse de forma responsable.
No es correcto decir categóricamente que los adelantos tecnológicos químicos son malos, por el simple hecho de ser químicos. La innovación tecnológica contribuye al progreso de forma sustentable, si son bien utilizados estos productos, siguiendo las buenas prácticas agrícolas, cierran un círculo virtuoso. Las buenas prácticas agrícolas garantizan incrementos en la producción, de forma eficiente, con aumento de la calidad y cuidado de los alimentos sin descuidar la seguridad ambiental y de la sociedad.
Las prácticas, que se deben realizar a lo largo de la cadena agropecuaria, se continúan diariamente en el hogar, evitando mezclar alimentos, o con el cuidado al momento del lavado de frutas, verduras o cualquier otro producto que proviene del campo.