La oleaginosa, que ya no tiene retenciones a sus exportaciones, se ha vuelto viable y, agronómicamente tiene un año Niña, un aspecto al que el cultivo le hace frente con buenos resultados.
En Trenque Lauquen, Buenos Aires, llegó a su mínima expresión ya que del 60 % de la superficie destinada a agricultura, solo el 10 % lo ocupa el girasol.
En un simposio organizado por ASAGIR (Asociación Argentina de Girasol) y el INTA, expuso el especialista Gustavo Duarte, para quien la rusticidad del girasol exhibe buen comportamiento en los años Niña, caracterizados por lluvias por debajo del promedio. Las buenas reservas hídricas de los suelos, como las que se registran en muchas zonas girasoleras, aumentan los niveles de rendimiento.
“La respuesta a nitrógeno aparece cuando los niveles de disponibilidad están por debajo de los 60 kilos por Ha a la siembra. En esa región bonaerense, el 35 % de los lotes están en condición de ser fertilizados. Además, con fósforo y boro son los tres nutrientes a corregir en esta zona”, indicó el técnico.