Situación crítica en olivicultura
Hay posibilidades de pérdidas irreversibles de empleos en La Rioja, Catamarca, San Juan y Mendoza como consecuencia del abandono de la actividad olivícola. La producción de aceitunas de mesa y para fabricación de aceite de oliva, una de las principales actividades de la región, dio rentabilidad negativa en los últimos años y esa condición se mantiene en la actualidad.
Bajo esta situación, en los últimos años, los productores sólo realizaron acciones para evitar la muerte de las plantas, lo que generó, a su vez, una reducción significativa de la producción. Las empresas del sector tienen una situación débil o crítica, si es que no han abandonado la actividad.
El olivo es una actividad productiva que se puede realizar en zonas desérticas del país y que desarrolla fuentes de trabajo en las comunidades locales. Necesita siete años para que un árbol dé su primera cosecha de aceitunas, a fuerza de riego, fertilizantes y labores realizadas todos los días del año.
El Movimiento CREA hizo una encuesta a sus productores olivícolas durante el mes de mayo pasado que, arrojó que el 82 % de los casos registró deterioros en los resultados económicos en el último año y, los de la última campaña tampoco son alentadores. En este sentido, los volúmenes efectivos o estimados de aceite de oliva y aceituna de mesa que se obtendrán se ubican, en promedio, un 15 % y 11 % por debajo de los presupuestados al comienzo de la campaña.
La actividad sigue dando resultados negativos por una combinación de fuerte aumento de costos, alta presión impositiva y bajos rindes por un invierno cálido que produjo una merma en la floración de las plantas. Particularmente, el aumento de la energía golpeó muy fuerte a quienes riegan por goteo desde una perforación.
Según la consulta CREA, para los productores olivícolas durante los últimos seis meses los costos que más fuerza tomaron fueron: servicio eléctrico, repuestos de maquinarias, agroquímicos y semillas.
Según cálculos del grupo CREA Arauco, en La Rioja, el 80 % del costo de producción del olivo es energía y mano de obra, variables sobre las cuales los productores no pueden hacer nada. Otros costos, como los fletes, también pesan: un contenedor llevando producto de España a San Pablo cuesta u$s 800 dólares. Un camión de Chilecito a San Pablo para transportar la misma mercadería cobra u$s 3500 dólares.
Los cultivos intensivos como el olivo generan mucho empleo en las zonas menos favorecidas del territorio, a más de mil kilómetros de los puertos y necesitan fuertes inversiones. La olivicultura no logra recomponer de un año para el otro su economía, fácilmente. El caso necesita, por lo tanto, de un consenso y salida virtuosa con apoyo de políticas públicas.
