El ministro de Ciencia ante la desinformación “Hacen falta sustento racional y argumentos”
Doctor en Ciencias Químicas (UBA) con larga trayectoria en investigación; en el año 2003 ingresó a la función pública como presidente de directorio de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica. En el 2007 asumió como ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva
El hito que más se le conoce a Barañao es haber participado en el grupo de profesionales que lograron la primera clonación de una ternera en nuestro país. Esto fue con el propósito que al contener una hormona de crecimiento en su leche, la hGH, desempeña un rol clave en el tratamiento de enanismo hipofisario, entre otras enfermedades.
¿Qué cosas observa del agro, hoy?
Lo que observo es el empleo que genera; me preocupa el trabajo en el campo, porque hoy la creciente automatización y la agricultura extensiva dan como resultado una reducción de mano de obra.
Otra observación es el concepto de mercado sostenible, que tiene gran connotación social porque se interesa por el comercio justo, la identidad territorial y la sustentabilidad que, en conjunto, generan un trabajo de calidad para llegar a otros lugares.
¿Cómo están la investigación y la ciencia en Argentina, hoy?
Están mucho mejor; mejor la ciencia básica porque publicamos con mucha eficiencia revistas de gran impacto a nivel nacional con las mejores ilustraciones, a la misma altura que otros países y a un costo sensiblemente inferior por página. Lo que más ha mejorado es la vinculación de los investigadores con los productores y la sociedad en general. En el Estado hay muchos investigadores que están trabajando para el sector público.
¿Qué observa sobre la propaganda de miedo y desinformación para la protección de cultivos?
Hacen falta sustento racional y argumentos. Hay países que usan los mismos agroquímicos. En Argentina, las buenas prácticas no son algo generalizado. Hay evidencias del mal uso de agroquímicos que pueden ser por desconocimiento u otras causas. Subrayamos poner énfasis en campañas de educación y control. También, habría que implementar algún tipo de certificación y contrarrestar el uso de compuestos que están prohibidos en Argentina, de acuerdo a estudios que estamos haciendo.
La gente común siente que hay un desequilibro donde se percibe que el beneficio es para unos pocos y el riesgo para muchos. Hay que demostrar que la eficiencia de la agricultura es beneficiosa para todos. Hoy la gente menos informada tiene la sensación de asimetría por lo que siente aversión. Hay que indicar en forma contundente qué porcentaje de la Asignación Universal por Hijo tiene la agricultura o qué porcentaje de los beneficios al transporte vienen de la agricultura.
Cabe recordar que el campo tiene un lugar central en la economía argentina y la subsistencia de la humanidad.
