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En las vísperas de la Navidad de 2025, el sector frigorífico argentino presentó un balance que, como un buen corte de asado, tiene sus matices de textura y sabor. El informe del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC) para el mes de noviembre revela una trama donde los volúmenes parecen tomarse un respiro, pero los precios cuentan una historia de resiliencia y oportunidad en los mercados globales.

Si hay un protagonista indiscutido en esta crónica, es China, que no suelta el tenedor. En noviembre de 2025, el gigante asiático reafirmó su posición como el comensal más voraz de la carne argentina, representando el 71,4% de los volúmenes despachados. Aunque la dependencia es evidente, los números muestran una fidelidad que sostiene la estructura exportadora del país.

Sin embargo, el mes de noviembre mostró un enfriamiento moderado en la actividad logística. Se embarcaron aproximadamente 64,5 mil toneladas de carne bovina, lo que representó una caída del 5,4% respecto a octubre de 2025. En términos de facturación, el retroceso fue algo más pronunciado, alcanzando los u$s 365,6.- M, un 7,9% menos que el mes anterior.

Lo que realmente llama la atención del analista no es la comparación mensual, sino el contraste con el año anterior. Al mirar el espejo de noviembre de 2024, nos encontramos con una paradoja fascinante: los volúmenes exportados fueron un 4,9% inferiores, pero el valor obtenido fue un sorprendente 36,6% superior. Esta brecha positiva sugiere que, a pesar de enviar menos cantidad, Argentina ha logrado defender mejor el valor de su producto en el mostrador internacional.

Este fenómeno se explica, en parte, por una recuperación en los precios internacionales tras un 2024 que fue particularmente duro en términos de rentabilidad. La carne argentina sigue siendo un objeto de deseo, y los mercados parecen estar dispuestos a pagar el premio por su calidad reconocida.

Aunque China domina la estadística, otros mercados juegan roles cruciales en la composición del ingreso. La Unión Europea mantiene su demanda por cortes de alto valor, mientras que mercados como Israel, Estados Unidos y Chile continúan siendo piezas fundamentales del tablero.

Es notable el comportamiento de las exportaciones de carne refrigerada y congelada. Durante los primeros once meses de 2025, el acumulado revela un dinamismo que permite proyectar un cierre de año con cifras de facturación que traerán alivio a las arcas del Banco Central.

A pesar de los buenos precios, el informe del Consorcio ABC advierte sobre ciertos nubarrones en el horizonte operativo. En los últimos meses se han registrado despachos más acotados en ciertas categorías específicas. Por ejemplo, desde mayo en adelante, algunos segmentos apenas rozaron las 700 toneladas totales, una cifra marginal comparada con los picos del año anterior.

El desafío para el 2026 será consolidar esta recuperación de precios mientras se busca recuperar el volumen perdido en el último trimestre de 2025. La industria frigorífica argentina, nucleada en el Consorcio ABC, subraya que la cooperación entre empresas y autoridades es el único camino para transformar estas divisas en empleo calificado y crecimiento real para toda la cadena.

En definitiva, la carne argentina despide el 2025 con la frente en alto. Con China como ancla y precios que finalmente hacen justicia al esfuerzo productivo, el sector se prepara para un nuevo año donde la calidad deberá seguir siendo el estandarte que abra las puertas de los mercados más exigentes del mundo

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