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Con el objetivo de modernizar y unificar la política ganadera nacional, el gobierno nacional disolvió una serie de regímenes específicos de promoción ganadera que, según el diagnóstico oficial, provocaban una fragmentación innecesaria en el agro argentino. A través del Decreto N° 408/2025, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía dio de baja los marcos legales que regían la promoción de la ganadería ovina y de llamas, caprina, bubalina y bovina en zonas áridas, por considerar que las condiciones que motivaron su creación han cambiado sustancialmente.

Desde la cartera agropecuaria explicaron que estos regímenes, sancionados entre 2001 y 2015, ya no se alinean con las necesidades actuales del sector ni con los criterios modernos de eficiencia, sostenibilidad y equidad productiva. En su lugar, se apunta a un enfoque más integral, flexible y orientado a resultados, donde la articulación público-privada y el acceso a líneas de financiamiento productivo reemplacen la lógica tradicional de subsidios.

Uno de los programas eliminados es el previsto en la Ley N° 25.422, de promoción de la ganadería ovina y de llamas, vigente desde 2001 y prorrogado en varias oportunidades. El régimen, que se basaba en aportes reintegrables y no reintegrables, fue cuestionado por su bajo impacto: durante su vigencia el stock ovino cayó de 13 M de cabezas en 2001 a menos de 12 M en 2025.

Tampoco continuará el régimen caprino establecido por la Ley N° 26.141 (2006) que, si bien impulsó proyectos productivos y aportó mejoras sanitarias y comerciales, perdió dinamismo en los últimos años y, actualmente, no se encontraba en ejecución efectiva.

La misma decisión recae sobre las leyes que promovían la ganadería bovina en zonas áridas (Ley N° 27.066) y la bubalina (Ley N° 27.076). Según el Gobierno, estos esquemas, definidos en base a criterios agroecológicos como aridez o semiaridez, terminaron siendo un obstáculo para diseñar una estrategia ganadera coherente y con visión de conjunto.

“El desarrollo productivo no puede depender indefinidamente de subsidios o transferencias directas”, señalaron desde la Secretaría, y subrayaron que la nueva orientación busca generar condiciones estructurales para que los sectores ganaderos puedan crecer con mayor autonomía y competitividad.

Con esta medida, el Ejecutivo busca sentar las bases para un esquema de promoción ganadera más moderno, enfocado en la eficiencia, la sostenibilidad ambiental y la integración de las distintas cadenas productivas, superando el abordaje disperso del pasado.

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