Estimaciones en soja local
A pesar de las adversidades climáticas caracterizadas por altas temperaturas o intensas lluvias o falta de ellas la estimación inicial de producción de 54 M de toneladas en la zona central del país tuvo un recorte que modificó las perspectivas. Se sabe que un 70% del cultivo se encuentra en estado óptimo, mientras que la de segunda se vio particularmente beneficiada por las recientes lluvias.
La siembra de soja comenzó de manera óptima, alentada con un buen panorama para la soja de segunda. Esto elevó las expectativas de rendimientos, inicialmente. Al momento de evaluar regiones, el noreste argentino enfrenta una sequía persistente, donde Chaco es la más castigada, quizás lo peor de los últimos tres años y algunas zonas del norte de Santa Fe.
De tal modo que las proyecciones iniciales de cosecha en 54 M toneladas, se ajustaron a la baja debido a esas pérdidas colocando los guarismos entre 47 o 48 M de toneladas.
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires, puntualizó escenarios contrastes, según la zona. Precisan que en Chaco y el norte de Santa Fe la transición del período crítico está bajo estrés termo-hídrico con lotes ralos, y una intensa pérdida de plantas con una reducción en los rendimientos potenciales en soja de primera, y en sectores anegados se evalúan posibles pérdidas por anoxia.
En cambio, en los núcleos productivos, las lluvias de febrero y principios de marzo han favorecido el llenado de grano en la soja de primera, con un impacto positivo en el rendimiento. El cultivo de segunda, a nivel nacional, casi el 50 % de los lotes han alcanzado la fase de plena fructificación, y 8 de cada 10 hectáreas presentan condiciones hídricas favorables. Bajo ese contexto, la Bolsa proyecta una producción en 49,6 M de toneladas.
Los precios exhiben fuerte competencia internacional. En Brasil son extraordinarias, midiendo área sembrada, comparando producción. El otro componente es la incertidumbre de los precios globales, que afecta a Argentina, que ve en sus productos derivados como el aceite y la harina una competencia constante con otros países, especialmente China, que no es el principal comprador de estos productos.
Los precios de los aceites y las harinas de soja continúan bajos, lo que limita las expectativas de crecimiento; tal vez se estanquen o se depriman un poco, particularmente por la presión impositiva, como el cobro de derechos de exportación, a pesar del favor –en este caso- de una reducción temporal.
