Asamblea de campo, con dignidad como combustible

Desde la mañana del 9 de marzo en las inmediaciones del acceso a Charata, Chaco comenzó a concentrar una partida de productores de esta región, para en dos días llegar a San Nicolás, Buenos Aires y tras 900 kilómetros. El despliegue logístico, anímico y económico lleva más de dos meses, cuando el gobierno de Alberto Fernández y luego de actualizar el pago de los Derechos de Exportación (DEX) dejó entrever al campo que no iba a ser suficiente su aporte desde el año 2001 que ya suma la friolera de u$s 180.000.000.000, pese al desdoblamiento cambiario. Que en nombre del hambre –bajo políticas siempre erradas- sectores productivos debían aportar más excluyendo, claro, a la clase política como eje descarado tiene este mar de fondo revuelto y que suma a otros frentes que complican la gestión del gobierno de los Fernández.
Así las cosas Carlos Favarón, por la Cámara de Contratistas de Chaco, José Luis Schahovskoy de la Rural de Las Breñas, Luis Devoto como productor de Gancedo y a quien lo pasó recientemente una lluvia de más de 350 mm en 24 horas acompañado por Juan Monín de la Rural de Sachayoj (Santiago del Estero) y, Diego Putignano productor de Charata y que completan la partida Jaime Kotulevich, Oscar Rojas y su hijo Alexis de la Cooperativa de Las Breñas, entre otros productores autoconvocados. GianCarlo Langellotti, Nelson Barrera, Pedro Chaparro, Nelson y Pedro Schuap, Franco Ferraro, Miguel Woitiuk, Alexis Kovalzuk, Nelson Krutin, Rubén Díaz, Enzo Giraudo, Pedro Chaparro, por el sector metalúrgico.
Éste último hombre tiene seis empleados y carga con la dificultad de emprender, casi como un profeta en su tierra que niega un lugar a la industria en Chaco. Con preocupación, Pedro cree que si la situación no cambia rápido se verá obligado a recortar su plantilla de empleados, por lo que quiere un urgente cambio de situación, pese a sentirse descreído del Gobierno, asume un rol activo al expresarse en esta asamblea que tendrá lugar el 11 de marzo, en San Nicolás, Buenos Aires.
Todo el grupo comenzó un periplo de más de 900 kilómetros para sumarse a otras columnas e historias similares en distintas regiones del país con diferentes problemas, pero con nombres sobre los que pesan enormes desafíos cuando para cada campaña toman crédito, siembran y enfrentan al clima, los precios y el peso de la impericia política que, sino es ideológica vistas las crecientes expresiones de destrato hacia este actor social y económico que es el campo y, cargó con el rotundo éxito de haber parado en su tiempo el avasallamiento a diversos actores de la sociedad. Hoy, la misma composición de gobierno y signo político vuelve propiciando aquél estilo bajo, acaso, las mismas ideas y que CRA, una de las entidades madres tomó el guante asentando en un comunicado que sintetizó el sentir presente: ”Señores, si las medidas tomadas son empujadas por un espíritu recaudatorio tengan en cuenta que es un juego de suma cero en el corto plazo. Si son empujadas por un espíritu ideológico, entonces…, nos vemos en las rutas”
Con profundo sentido de pertenencia y arraigo aparecen dos mujeres que componen a este grupo chaqueño: Marisa Schahovskoy, escribana de Las Breñas, a quien le pesa su sentir con alma y vida el campo como forma de vida y la afectación que implica por carácter transitivo en la vida del pueblo. La otra mujer, Claudia Barrio, docente de Charata, se expresa indignada a estas políticas que afectan al principal actor productivo de la región por su virtuoso derrame económico. Ella considera mentiras absolutas las expresiones de agravio al campo, sintiéndose ofendida y opina que como maestra, además, la humillan ”al no progresar su modo de vida y encima hacer dedo diariamente para educar cubriendo un trayecto de más de 30 kilómetros”.
Como es arriba, es abajo. El objetivo de cada productor, que si bien dejará una catarsis en la asamblea nacional propuesta en las inmediaciones del kilómetro 225 de la Autopista Ruta Nacional 9, San Nicolás, Buenos Aires, aprovecha a conmemorar el 12 aniversario de la sanción de la Resolución 125, dictada por el gobierno de Cristina Fernández. El motivo, esta vez, es similar y casi con los mismos actores políticos que agravian al campo: la presión impositiva que ajustó primero y subió luego los DEX acusando un pesado desdoblamiento cambiario que pagan insumos a un dólar de $ 80, pero que el Gobierno luego de liquidar la venta de cereales paga con un dólar de $ 40. Un abuso liso y llano que los pone contra las cuerdas económica y financieramente.
El calor de la asamblea del 11 de marzo en San Nicolás verá un reflejo fiel, en cantidad y claridad para dictar los pasos a seguir. A esta columna de Chaco, en consonancia con las otras que se congregan en el lugar no les escapa el intangible mandato de unidad –proclamado y ejercido exitosamente en el 2008- desde las bases hacia la dirigencia agropecuaria y que hizo detener las aspiraciones formales de llevarse puesto al sector. La dignidad como combustible, la pasión como forma de vida en el vínculo con la tierra. El campo tiene la palabra.
