Preámbulo a una semana agitada

Entre que se cumplen 12 años cuando el gobierno de Cristina Fernández dictó la Resolución 125 y esta semana entrante vuelven a repetirse instancias de alta expectativa en lo que puede ser un nuevo capítulo que pone al campo, actor social y económico preponderante, agitando la atención por una suba de Derechos de Exportación (DEX) en tiempos que no hay resto económico.
Cuando, días atrás, la Comisión de Enlace y el ministro de Agricultura de la Nación, Luis Basterra ofrecían una conferencia de prensa dando cuenta oficialmente del aumento del 10 % extra en las retenciones a las exportaciones de la soja. El incremento al arancel a la oleaginosa y sus derivados pasó del 30 al 33 %. El maíz y el trigo se mantendrán con alícuotas del 12 %. El desdoblamiento cambiario vigente hace un estrago extra en las finanzas del campo.
A los dirigentes de Federación Agraria Argentina (FAA), CONINAGRO, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y Sociedad Rural Argentina (SRA) les aseguraron que lo recaudado volverá al campo en formato de segmentación y compensación a productores de baja escala, mientras que a los de mediana escala, entendidos con una producción de 501 a 1.000 toneladas anuales continuarían tributando el 30 % ya vigente, figurando que la suba de tres puntos sería para los que produzcan más de 1.000 toneladas de soja anuales.
En la conferencia de prensa el ánimo de los líderes de las entidades fue dubitativo o cuanto menos inseguro. Aunque inicialmente, Jorge Chemes, titular de CRA, se mostró optimista alegando que “fue una buena reunión”. De todas maneras dejaron trascender que lo hablarían con las respectivas bases, mientras el Gobierno daba por cerrado el tema.
Con el correr de las horas los productores expresaron su descontento a través de las redes sociales que fue agigantándose y dando lugar a concentraciones o tractorazos en diversas partes del país, siendo el de Córdoba el de más alto impacto mediático. Así las cosas, el veloz ritmo de descontento empujó a un cese de comercialización por cuatro días donde CARBAP (Buenos Aires y La Pampa) presionó a su entidad de cabeza, CRA, a dictar en soledad tal medida y que luego acompañaron las restantes entidades.
Federación Agraria Argentina luego de un extenso debate interno entre sus bases, entiende que entre sus representados hay diferentes posturas, sin tomar posición oficial ante el cese de comercialización anunciado, pero dejó a sus bases libres de acción.
Se estableció que desde las 0 hora del lunes 9 de marzo habrá un cese en la comercialización de granos y hacienda para faena. Durará hasta la misma hora del jueves 12. Sin embargo, al cierre de la nota no había certeza de presencia de líderes gremiales a la cumbre que el campo tendrá ante la importante muestra agropecuaria justamente el 11 de marzo para dirimir, con sus internas, sobre cuál es la mejor alternativa en los pasos a seguir.
El oficialismo ya atacó con expresiones poco felices en las voces de Oscar Parrilli y Juan Grabois, mientras que el Presidente dejó entrever su fastidio pues, tiene el precedente que lo tuvo como Jefe de Gabinete y protagonista ante la Comisión de Enlace en el año 2008, renunciando con la dura derrota legislativa que le propinó el campo.
El punto más alto se dará, justo, el 11 de marzo, cuando cumplan 12 años la medida que los tuvo firmes y unidos en las rutas de todo el país, durante 129 días. En el año 2008 la medida tuvo picos de tensión altamente recordados: Con la medida Semana Santa fue la aparición espontánea y genuina de productores que salían a las rutas demorando a los automovilistas para dar cuenta de la situación. Luego, vino el destrato de Cristina Fernández, entonces Presidente, que provocó fuerte rechazo a través de cacerolazos con apoyo de la Capital Federal. Durante ese tiempo, el mes de Abril una mano negra quemó pastizales en el Delta y dejó la Capital Federal asfixiada bajo intenso humo. Mayo, fue el mes de la tregua, con intensas movilizaciones siendo Rosario el testimonio que marcará para siempre la historia del campo al concretar una manifestación de 300.000 personas ante el Monumento a la Bandera. Junio, vio caer preso, bajo represión de Gendarmería, a su líder genuino y espontáneo, Alfredo De Angeli donde la rápida presión social obligó a liberarlo. La acción derivó en que la resolución cuestionada se enviara al Congreso, que funcionaba a la orden del Ejecutivo y descontaba su aprobación. El destino fue otro, como resultado a un extraordinario proceso colectivo –que no tuvo nombre ni dueño- donde cada cual aportó lo suyo; la leña, la carne o asistencia a las asambleas cubriendo turnos de guardia en las rutas o ante reuniones febriles con legisladores que rechazaron el proyecto y, marcaron el declive de poder de los Kirchner a un plan que muchos aseguran como ideológico y que, hoy vuelve a cobrar fuerza.
