A 10 años de la Resolución 125
La Resolución 125 fue un aumento en las retenciones a los granos, con modalidad móvil, que en el caso de la soja -principal cultivo- pasaba de 35 % fijo a 44 % móvil. La medida anunciada el 11 de marzo de 2008 tuvo en vilo al sector agropecuario por 129 días y, la sociedad argentina no fue ajena a esa intensidad. El mundo también habló de ello.
Lo que en un principio se planteó con la unidad de las cuatro entidades del campo – Federación Agraria Argentina, CONINAGRO, Confederaciones Rurales Argentinas y Sociedad Rural Argentina y lideradas por Eduardo Buzzi, Fernando Gioino; prontamente reemplazado por Carlos Garetto, Mario Llambías y Luciano Miguens, respectivamente-, por el espanto de la medida, pronto pasó a ser una cuestión de unidad ejemplar sostenida en la dignidad ante el estilo de desafortunada agresión por parte del gobierno de Cristina Fernández hacia el conjunto de los productores, entendido en la figura de actor social Campo. La unidad ejercida, además de inimitable por ningún sector político o gremial, ha sido un factor clave en el logro de la derogación de la medida
La activa participación en todo el país, organizada en asambleas y, determinando cortes en la ruta sumando la suspensión en la comercialización de granos y carnes e informando a la ciudadanía en general de qué se trataba la actividad y el alcance de la Resolución 125 ha sido un proceso colectivo sin dueño particular. No obstante la cinematográfica definición, por su carácter dramático, que dio el titular del Senado, Julio Cobos al tener que desempatar la votación en la Cámara Alta con la asistencia perfecta de los 72 senadores.
Con un trabajo llevado a cabo por éste medio de más de 700 entrevistas entre productores y a 10 años vista de aquélla historia las reflexiones que dejan sobre 5 temas, acercan algunos de las conclusiones, a saber:
- Que el terror al alto impuesto dio lugar rápidamente a una cuestión de dignidad a una forma de vida frente al agravio constante desde el gobierno de entonces. Un antes y un después en la manera de mostrar al campo ante el resto de la sociedad.
- La mayoría define orgullo o deber cumplido por haber participado.
- Sobreentienden que la protesta ha traido una actitud de cambio embrionaria en la manera de concebir la política y la participación en las instituciones con un mayor grado de compromiso. No en todas las localidades se da el mismo fenómeno de interacción, por intensidad, entre productores y entidades gremiales de campo.
- Sostienen, cuanto menos, que las entidades madres comunican insuficientemente al resto de la sociedad sobre su quehacer.
- Perciben que la llamada grieta siempre existió en la Argentina con diferentes colores, pero que ha cobrado intensidad particular en su tiempo arrastrándose a nuestros días.
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