Granero del mundo
Mientras el foco internacional está en la creciente escalada del conflicto bélico internacional, en Brasil un aire diferente llamó la atención. Fue en el Encuentro Ejecutivo de Medio Término de la Federación Internacional de Periodistas Agropecuarios (IFAJ). La institución local, AGROJOR, fue un anfitrión de lujo que organizó las visitas a campo. El evento se desarrolló del 15 al 20 de marzo en el corazón del gigante sudamericano, en el Estado de San Pablo.

Un contingente de cincuenta periodistas de veinticuatro países repartidos por cinco continentes cumplió con el rigor de ir del llano a la noticia. Se constató el pulso de EMBRAPA (Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria), fundada en 1973, una institución pública federal vinculada al Ministerio de Agricultura de Brasil. Está dedicada a desarrollar ciencia, tecnología e innovación para una agricultura y ganadería tropical sostenible. Ha sido clave para convertir al país en una potencia agroexportadora mundial en los últimos cuarenta años.
A su alrededor gira un polo tecnológico de empresas e instituciones. En la esfera política se ha compuesto una bancada de legisladores, con mayoría en ambas Cámaras del Parlamento, que defienden los intereses de los productores agropecuarios. Queda clara la determinación en los objetivos, que se plasman en el campo de la agricultura con sus buenas prácticas. Se sabe, le corresponde una forma a cada ambiente, en cualquier lugar del mundo.
En estas latitudes miden la huella de carbono, rotan cultivos y practican Siembra Directa. Mientras, empresas privadas aportan su parte con la inducción de resistencia en la planta, agricultura regenerativa o establecen convenios para lograr altos estándares. La regla de juego establece, por ejemplo, que debe conservarse la flora nativa en el Estado de Mato Grosso un 35%; en Paraná y San Pablo 20%. En la región de Amazonia se incrementa al 80% este cuidado. El régimen de lluvias en estas zonas tropicales hace su contribución. Menudas novedades.
En las palabras de Steve Werblow, presidente de IFAJ, hay una reflexión condensada. “IFAJ se formó tras la Segunda Guerra Mundial, cuando los periodistas agrícolas se dieron cuenta de la necesidad de trascender fronteras. A la vez se conectaron en beneficio de los medios de comunicación y de la agricultura. Celebramos nuestro 70 aniversario en tiempos nuevos e inciertos, con guerras comerciales, inteligencia artificial y desinformación. Hay desafíos económicos para los medios de comunicación y muchos productores. Las conexiones y el desarrollo profesional que ofrece IFAJ son más importantes, que nunca”. Pequeña primicia.
Coincide, más o menos, con tiempos de la creación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Nació como un organismo especializado de la ONU para liderar el esfuerzo internacional de erradicar el hambre, mejorar la nutrición y promover la seguridad alimentaria. Y, en las pequeñas crónicas están los detalles. Las palabras de Werblow los tienen, pues cada colega tiene su perspectiva y observación.
Quien escribe, nota sobre aquéllos postulados y, también la de tiempos actuales. La desinformación con que es demonizada Brasil respecto del uso que hace de sus tierras tiene alto contraste con lo recabado. A la par su antagonista propalador, Francia, nos tiene frescos con los ensayos nucleares en Mururoa.
Aquí hay méritos que fascinan con el ranking exportador, estrictas leyes ambientales y compromiso con la investigación en sostenibilidad para alimentar al mundo. En cuarenta años pasaron de ser importadores de productos básicos a principales exportadores agrícolas.
Quitando investiduras, tras indagar para confrontar, cincuenta colegas vuelven a sus redacciones con el viejo desafío de siempre: comunicar.
Por Bernardo Basombrío
Director Editorial
