Danza de precios en la Campaña 20/21

El estudio de los fundamentos del mercado de granos tiene generalidades propias del análisis de cualquier otro, pero también las particularidades de tratarse de uno donde intervienen procesos biológicos.
La introducción a la economía nos dice que el precio se determina en aquel lugar donde se cruzan la oferta y la demanda. Cuando es más bajo la oferta se retira y si es más alto la demanda no lo convalida. Nada nuevo, ni distinto a lo que cada uno de nosotros vivimos en nuestra vida diaria.
La oferta no es algo tan sencillo de determinar. Sí podemos decidir aumentar el área de siembra, invertir en tecnología de semillas, en fertilizantes. Una vez tomadas esas decisiones, en la producción final tendrá una gran participación el clima. Y una vez que tengamos en mano la producción, esta será fija hasta la próxima campaña. Producción no es lo mismo que oferta. Es más, hasta me tomaría el irrespetuoso atrevimiento de corregir al USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos). Su informe mensual no debería ser llamado “de Oferta y Demanda”. Tendría que llamarse “de Producción y Demanda”.
Por lo tanto, ya nos podemos ir dando cuenta que definir la oferta que un determinado país pueda tener de algún producto agrícola (para nuestro interés, soja, maíz o trigo) no es nada sencillo y responde a múltiples factores.
Hecha esta breve introducción, los manuales nos dicen que la oferta (tan difícil de predecir) es la que nos da la volatilidad y las disparadas de precios y la demanda es la que nos asegura “pisos de precio”. Como sabemos, son pocos los lugares del mundo donde se puede producir agricultura extensiva y los principales demandantes se encargan de asegurar una rentabilidad mínima para que los cultivos se sigan sembrando. Ese es el piso. A partir de allí, el clima y los imponderables generaran la volatilidad y el miedo de si la oferta podrá cumplir esa demanda.
Por ejemplo, un repaso de los últimos 10 años de soja nos ayuda a esclarecer estas cuestiones: desde 2011 hasta mediados de 2014 el mercado se encontró en un constante apretón de oferta con una creciente demanda. Eran mercados muy volátiles en plenas primas climáticas (jun-jul-ago en EEUU y nov-dic-ene en Argentina y Brasil). A partir de allí, las producciones lograron estabilizarse y la demanda estableció pisos de precios mucho mejores que en décadas anteriores. Recordemos que la misma fue creciendo y necesitó asegurar mayor área de siembra. Así entramos en un periodo desde mediados de 2014 hasta mediados de 2020 de menor volatilidad, aumento de stocks, mercados más “aburridos”. Tanto Brasil como EEUU no paraban de lograr producciones record año tras año.
Cuando llegamos a Junio de 2020, todos pusimos los manuales sobre la mesa y nos preparamos a esperar el clima de EEUU. Con demanda muy tranquila, solo un bajón productivo fuerte podía darnos algo de aire a un mercado que había tocado los u$s 305 tn en plena pandemia. Pero para la sorpresa de todos se dio algo inusual. La soja pasó de u$s 326 tn a fin de Julio a u$s 439 tn de estos días. Subió 34 %!
El rinde en EEUU terminó siendo 34 qq/ha, solo superado por la campaña 2016/17 y 2018/19. El USDA estima 113 mil tns, mucho mejor que las 96 mill tn del año pasado, se había sembrado menos, y no tan lejos del récord de 120,5 mill tns de la 2018/19.
Fue una explosión de demanda por parte de China totalmente inesperada y voraz. Cansados estarán de haber escuchado y leído que EEUU ya tiene vendido 83 % de la soja que espera vender para toda la 20/21, o casi el 60 % del maíz. Que China ya le compró a EEUU 10 mill de tns de maíz, cuando el record anterior para toda una campaña era apenas 3 mill tns. O que Brasil ya tiene el 60 % de la soja nueva vendida -pregunta: ¿sobre qué producción estimada? Ojo…-
Para innovar, buscando más datos de EEUU, si hacemos un corte a mediados de noviembre de cada campaña, este año China ya le compró a EEUU 55.000 tn de cortes frescos, refrigerados y congelados de bovinos. El record era el año pasado, con apenas 9.000 tn. En cerdos, ya suman 700.000 tn compradas por China, cuando el año pasado era el record con 400.000 y años anteriores era casi inexistente. Con el sorgo. China ya se anotó 3 mill de tns de EUU, el doble que otros años.
Luego de la pandemia, básicamente lo que hizo China fue ir por el mundo preguntando que tenés para vender y te lo compró. Al menos estos meses, el precio no fue un tema de discusión.
La teoría decía que la demanda no es difícil de estimar. Es estable y su crecimiento constante. Salvo eventos del tipo “cisne negro” como pudo haber sido la pandemia desde abril a junio, o la guerra comercial entre EEUU y China cuando ganó Donal Trump. Hoy nos encontramos que no tenemos una idea para estimar hasta dónde sigue.
Mirando para adelante, cabe saber si la oferta futura va a poder hacerle frente a este nuevo escenario de demanda. Y aquí es donde entra Sudamérica y su bendito clima. Los pronósticos vienen complicados. Más allá de algunas lluvias aliviadoras para Argentina, lo cierto es que Brasil viene muy seco y los pronósticos de Niña siguen firmes.
Sumado a esto, Argentina es el primer alumno que pasa al frente cuando hay que dar un ejemplo de que producción y oferta no es lo mismo. Estamos cerrando el 2020 y se estima que hay más de 15 mill de tns de soja aun en poder del productor. En un escenario de subas históricas, el productor argentino desafía las leyes de oferta y demanda y antes mayores subas de precios, menos vende. Obviamente entran a jugar otros aspectos que al mundo le cuestan horrores entender y no vienen al caso en este informe.
La estimación para Brasil por ahora está en el record de 133 mill de tns y de Argentina se esperan 53 mill. De esa forma, Sudamérica le daría una mano importante a EEUU dado que hoy tienen stocks finales estimados de apenas 5,1 mill de tns, los más bajos de los últimos 6 años. Eso nos da un ratio stock/consumo de solo 4,2 % que no vemos desde la 2013/14.
¿Por qué hoy el mercado sigue firme y alcista? Levante la mano el que crea que Brasil y Argentina van a lograr esa producción? Todos lo que levantaron, deberían empezar a ponerle precio y asegurar pisos .de la cosecha nueva…
Pablo Fraga
