Los excesos hídricos suelen ocasionar cambios en la cantidad y formas químicas de los nutrientes, advierte un informe.
Según la firma Yara, la permanencia del agua sobre lotes productivos durante varios días puede provocar modificaciones tanto en la cantidad como en las formas químicas de los nutrientes presentes en el suelo.
Después de una inundación tan persistente y extensa se debe hacer un análisis de los suelos afectados para monitorear en qué condiciones se encuentran y en función de ello planificar la estrategia de fertilización, indicó Alejandro Vollert, por la empresa.
Las inundaciones suelen ocasionar la pérdida de algunos nutrientes claves como el nitrógeno, que es el que más hace por su desarrollo radicular, por su rápido crecimiento, por el volumen de rendimiento y por el contenido proteico de sus granos. También pueden existir otros elementos que requieran un ajuste, como el fósforo, el azufre y el zinc.
“Teniendo en cuenta el concepto de nutrición balanceada y en función de lo que muestre el análisis del suelo, la recomendación es aplicar fertilizantes que ya tengan todos los elementos deseados en cada gránulo, de manera que su distribución sobre el terreno sea homogénea y así, se estimula el desarrollo de raíces desde las etapas iniciales, promoviendo la exploración de mayor volumen de suelo para acceder a otros nutrientes”.