La participación del Estado en la renta del agro es la más baja de los últimos diez años. En junio, el índice fue del 65,8 %, según un estudio de la Fundación para el Desarrollo Argentino (FADA). Esto es un 27 % menos en comparación interanual que marcaba un 93,5 %. Así y todo preocupa la suba de costos.
La metodología FADA dice que cada $ 100 que genera una hectárea de soja, maíz, trigo o girasol el Estado percibe $ 65,80.- sin invertir y a través de impuestos, tasas y derechos de exportación, que en el caso de la soja siguen vigentes.
En la soja la participación del Estado en la renta ahora llega al 70 %, en el trigo al 50 %, pero con un resultado económico que duplica el de 2015 mientras que en el maíz cayó a un 40 %. Con las medidas del Gobierno, la rentabilidad del maíz duplica a la soja por lo que es esperable un incremento del área maicera para esta campaña.
Los costos, por su parte tuvieron una suba interanual del 44,7 % y se concentró en el aumento de labores agrícolas y el transporte, por el incremento de combustible. Respecto de los arrendamientos, es probable que se reacomoden los contratos con un aumento.