Malezas sin fin
Dow AgroSciences llevó a cabo su tercera edición “Campus de Malezas” con la presencia de expertos en la materia, en un espacio de intercambio y actualizando información.
Existen 460 biotipos con resistencia a herbicidas a nivel mundial. Al competir por el agua y los nutrientes del suelo, las malezas generan pérdidas económicas e interfieren en la producción de la cosecha. En nuestro país están en la Pampa húmeda, el NOA y el NEA.
“El foco principal de evolución de las malezas tolerantes y resistentes se dio en Salta. Y hay más incidencia en el norte que en el sur debido al clima. A su vez, cada vez hay menos laboratorios que investigan”, reclamó Marcelo De la Vega, profesor adjunto de la Cátedra de Terapéutica Vegetal de la Universidad Nacional de Tucumán.
Entre las principales malezas resistentes al glifosato detectadas en la Argentina, se citan el sorgo de Alepo (Sorghum halepense), raigrás anual (Lolium multiflorum), raigrás perenne (Lolium perenne), yuyo colorado (Amaranthus quitensis y Amaranthus palmeri), capín (Echinochloa colona) y pata de ganso (Eleusine indica).
De la Vega recomendó: “El secreto está en conocer bien el lote, estar encima de él, atender a gramíneas adaptadas a siembra directa y lograr éxito en el barbecho.”.
Para el Ing. Diego Ustarroz, de la EEA INTA Manfredi: “Hay herbicidas residuales que tienen control total sobre la semilla, pero la clave pasa por saber cuándo nace la maleza para entender cuándo aplicar un herbicida residual.
Hay que tener en cuenta que rotar cultivos no siempre trae aparejado rotar los modos de acción. De acuerdo a Ustarroz, “si hacemos un maíz en diciembre y realizamos tres aplicaciones de graminicidas previo a la siembra, y al año siguiente hacemos soja y realizamos nuevamente 2 ó 3 aplicaciones de graminicidas, eso no significa que rotemos los modos de acción.”.
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