Soja y trigo en danza
La tensión en Medio Oriente, las expectativas sobre el informe del USDA y la baja oferta local están generando fuerte volatilidad en los mercados de granos
Se están atravesando semanas de alta volatilidad, condicionados tanto por el conflicto geopolítico en Medio Oriente como por factores productivos y comerciales clave. Mientras el petróleo llegó a rozar los uSs 120.- por barril antes de retroceder hacia la zona de u$s 100.-, los granos alternan movimientos siguiendo de cerca tanto las negociaciones internacionales como los fundamentos propios de cada cultivo.

La atención está puesta ahora en dos eventos centrales: el informe mundial de oferta y demanda del USDA para la campaña 2026/27 y la cumbre entre Estados Unidos y China.
El foco está mirando simultáneamente dos pantallas: la evolución del conflicto en Medio Oriente y los fundamentos agrícolas. Cualquier novedad puede cambiar rápidamente el humor de los operadores.
En soja, los analistas esperan que Estados Unidos incremente su producción en 5 M de tn para la nueva campaña, alcanzando 120,9 M. Sin embargo, los stocks crecerían apenas 1,3 M de tn a nivel mundial gracias a una demanda más firme, especialmente vinculada al biodiesel.
La siembra norteamericana avanza rápidamente -35 % implantado, al momento-, aunque con cierta preocupación por la falta de humedad en los suelos. De todos modos, por ahora el escenario climático no genera alarma.
En paralelo, la atención está en la negociación comercial entre Estados Unidos y China, ya que el gigante asiático podría incrementar compras de soja norteamericana en el actual ciclo.
La reunión entre Estados Unidos y China puede redefinir parte del flujo global de soja. El gigante asiático sigue concentrando compras en Brasil, pero los analistas todavía esperan una mayor participación estadounidense.
Brasil, mientras tanto, consolida una campaña histórica: la producción ya se estima en 181,6 M de tn y las exportaciones de abril marcaron un récord de 16,75 M.
En Argentina, la cosecha de soja avanzó con fuerza y ya alcanza el 35,3% del área, aunque todavía permanece cinco puntos retrasada respecto del promedio histórico. Los rindes continúan siendo muy altos y se mantiene la proyección de producción de 48,6 M de tn.
Sin embargo, el comportamiento del productor está sorprendiendo: pese al avance de cosecha, el ingreso de camiones a puerto quedó muy por debajo de lo esperado. Los picos diarios rondaron los 4.000 camiones, lejos de los 6.000 proyectados.
Está quedando mucha soja guardada en el campo. El productor está menos vendedor y eso empieza a generar tensión porque la industria llegó a esta etapa con poco stock.
Actualmente, sólo el 10 % de la producción tiene precio fijado, contra un promedio habitual del 13 % para esta época del año.
Los compradores, que esperaban una presión logística mayor para adquirir soja a valores más bajos, se enfrentan ahora a un escenario distinto: menor oferta disponible y necesidad urgente de abastecer la molienda.
Si esta situación continúa durante las próximas dos semanas de cosecha fuerte, las operaciones podrían intensificarse y obligar a la industria a convalidar precios más agresivos.
El maíz tiene exportaciones firmes y menor producción esperada en EE. UU. En respuesta la baja expectativa de menor producción estadounidense para la campaña 2026/27 está acechando. Los privados estiman una cosecha de 404,5 M de tn, es decir, 27,8 M menos que el ciclo previo, debido principalmente a menores rindes asociados al mayor costo de fertilización.
También se espera una reducción de stocks: Estados Unidos caería 9 M de tn y, en el resto del mundo unas 6,3 M.
Aun así, la siembra norteamericana mantiene un ritmo muy bueno, con el 38% implantado y un clima favorable para avanzar, aunque los suelos muestran cierta falta de humedad.
La demanda sigue sólida tanto por exportaciones como por el uso de maíz para etanol, que durante marzo alcanzó 474,4 M de bushels en Estados Unidos.
En Argentina, la cosecha avanzó al 30%, aunque el foco operativo continúa puesto en soja. Los productores siguen más dispuestos a vender maíz que soja y eso permitió sostener un fuerte ritmo exportador.
Abril cerró con embarques récord de 4,6 M de tn, muy por encima de las 3,8 M del año pasado y del promedio histórico de 3 M.
Hay cierta descoordinación entre el ingreso de mercadería y los compromisos de embarque. Eso está sosteniendo precios por encima de la capacidad teórica de pago de los compradores.
Además, las ventas con precio fijado ya alcanzan el 30% de la producción, muy por encima del promedio histórico del 26%.
Mientras, el trigo sigue atento a la sequía y a la caída de área global. Continúa mostrando firmeza internacional por la combinación de problemas climáticos y tensión geopolítica. En Estados Unidos, el trigo de invierno presenta apenas un 31% en condición buena a excelente, muy lejos del 51% registrado el año pasado.
La preocupación se concentra especialmente entre mayo y junio, período clave para definir el rendimiento del hemisferio norte, responsable del 70% de las exportaciones mundiales.
Además, la FAO anticipó una caída de las siembras globales para 2026 por la migración hacia cultivos con menor necesidad de fertilizantes nitrogenados.
En el caso del trigo hay mucha sensibilidad porque cualquier problema climático puede impactar directamente sobre la oferta exportable mundial.
En Argentina se registran ventas anticipadas de trigo 2026/27 por 1 M de tn con precio, equivalente al 5% de la producción esperada, cuando normalmente a esta altura del año no se supera el 1%.
Al mismo tiempo, las ventas de la cosecha vieja se desaceleraron fuertemente y los productores todavía mantienen unas 10 M de toneladas sin vender.
El trigo es probablemente el más volátil de todos. Ya vimos muchas veces cómo las subas fuertes se corrigen rápidamente cuando aparece mayor claridad sobre la producción final.
