Capacidades agrícolas definen a Brasil

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Según reporta la FAO la proyección para el 2025-2034, la producción mundial de alimentos deberá crecer un 14% en la próxima década para satisfacer la demanda. En este desafío, Brasil es protagonista indiscutible debido a su escala productiva sin precedentes y una base científica tropical única.

Esto hace que, al otro lado del mundo, muy probablemente alguien comience su día con el sello de la agricultura brasileña. A través de una taza de café o un jugo de naranja. La presencia de Brasil en la dieta global es omnipresente.

Algunas cualidades presentan al gigante sudamericano como un continente dentro de un país. La escala territorial de Brasil redefine el concepto de capacidad productiva, en primer lugar. Con una superficie de 8,5 millones de km², su inmensidad es difícil de procesar sin comparaciones directas. Dentro de sus fronteras cabrían simultáneamente 16 países: Francia, España, Alemania, Italia, Reino Unido, Japón, Corea del Sur, Filipinas, Vietnam, Egipto, Nigeria, Marruecos, Colombia, Chile, Venezuela y Australia. El territorio brasileño ocupa 8,5 M de km² y limita con 10 de los 12 países de América del Sur, representando el 47% del continente.

Esta geografía ofrece espacio y ventajas competitivas naturales. Por ejemplo, poseen la mayor reserva de agua dulce del mundo y un clima tropical que permite, en cultivos como el maíz, obtener hasta tres cosechas en un mismo ciclo agrícola.

Otro aspecto es su metamorfosis económica, debido a eficiencia sobre expansión. Resulta difícil creer que, hasta los años 70, Brasil fuera un importador neto de alimentos. Lo que siguió fue una revolución estructural. Entre 2012 y 2025, la producción brasileña de granos se duplicó, pasando de 162 M a 346,1 M de toneladas.

Sin embargo, el dato que establece la maestría de este sector es que, mientras la producción creció más del 100%, la superficie plantada solo aumentó un 66,8%. Esta brecha demuestra que el motor del crecimiento no es la deforestación, sino la productividad tecnológica liderada por Embrapa.

Esta “Revolución Tropical” se cimentó en cuatro pilares:

  1. Innovación científica tropical: Adaptación de cultivos a suelos ácidos y climas cálidos. Un gran ejemplo de cómo la necesidad empuja hacia soluciones. B) Ocupación del Centro-Oeste: Transformación estratégica –vale decir un plan sustentable- del bioma Cerrado. C) Gestión de precisión: Un enfoque implacable en el rendimiento por hectárea. D) Estabilidad macroeconómica: Apertura comercial y liberalización iniciada en los años 90.

Han alcanzado un dominio del mercado, más allá de China y la Unión Europea. En 2025, Brasil consolidó su liderazgo como el mayor exportador mundial de soja, carne bovina, café, azúcar, carne de pollo, algodón y celulosa. El impacto es asombroso: una de cada tres tazas de café y siete de cada diez vasos de jugo de naranja consumidos globalmente provienen de suelo brasileño.

China -u$s 55,3 mil M- y la Unión Europea –u$s 25,2 mil M- son los principales destinos. Sin embargo, Brasil ejecutó una estrategia agresiva de diversificación, y abrió 525 nuevos mercados en tres años. Ante la caída del 5,6% en las exportaciones hacia Estados Unidos -u$s 11,4 mil M- en el último periodo, actuaron. Ya no dependen de un solo comprador; es al revés: el mundo depende de ellos.

Otra clave está aparejada por la sostenibilidad y matriz energética. Contrario a las narrativas simplistas, la potencia agrícola brasileña se apoya en una de las matrices energéticas más limpias del planeta: el 84% de su electricidad es renovable. Además, registraron una reducción del 51% en la deforestación del bioma amazónico en 2025 respecto a 2022.

La verdadera innovación está en el campo con técnicas que mitigan el impacto climático: la siembra directa, donde se cultiva sin arar para preservar carbono en el suelo. La integración de labores pecuarias y forestales (ILPF) como sistemas que combinan bosques, ganadería y agricultura, permiten que la producción animal sea de baja emisión.

Embrapa Pecuária Sudeste es referencia en estudios para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEE) en la producción agrícola y pecuaria y la promoción de sistemas de bajo carbono.

Otro aspecto de la realidad tiene que ver con el futuro que hay en la bioeconomía y el space farming, la red de agricultura espacial. Esta última tiene un contexto científico. Son labores que se integran con otras investigaciones de vanguardia a través de EMBRAPA Pecuária Sudeste. Por ejemplo, la ganadería de precisión, el bienestar animal y la mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero.

La adaptación climática lleva a un trabajo en agricultura espacial vinculado con la experiencia del organismo con sistemas de producción para condiciones extremas con el uso del agua. La nanotecnología y la agrofotónica garantizan resiliencia ante los avatares del clima.

Brasil transita de exportador de commodities a serlo en conocimiento biológico. La bioeconomía basada en el conocimiento tiene un potencial de generar entre u$s 100.000.- y u$s 140.000.- M anuales en sectores como alimentos, materiales, salud y cosméticos, apalancando el hecho de que albergan hasta el 20% de la biodiversidad global.

En 40 años, Brasil ha dejado de ser un simple productor para convertirse en el mayor laboratorio viviente de seguridad alimentaria sostenible. Su trayectoria demuestra que la ciencia tropical y la escala geográfica pueden ser aliadas en la lucha contra el hambre.

Ante una población global en expansión, la pregunta ya no es si Brasil puede alimentar al mundo, sino: ¿Podría el resto del planeta asegurar su estabilidad alimentaria sin el motor científico y productivo de Brasil?

Breve reseña de datos duros

La agroindustria tiene alrededor del 29% del PIB de Brasil. Genera 28,5 M de empleos, que representan el 26% del total del país. Aproximadamente 1 de cada 4 trabajadores está vinculado a la cadena de valor agroindustrial. Las exportaciones de este rubro alcanzan u$s 169.200.- M; cerca del 49% de las exportaciones totales.

Principal exportador mundial de soja, algodón, pulpa, tabaco, carne de res, aves de corral, azúcar, café y jugo de naranja. Sus productos se destinan a más de 200 países. Es el mayor productor mundial de soja, café, caña de azúcar, naranja y carne de res. Líder mundial en la producción de jugo de naranja.

Es uno de los principales proveedores de alimentos, fibra y energía renovable. El 65,6% del territorio brasileño permanece cubierto por vegetación nativa, equivalente a unos 5,6 millones de km² -564 M de hectáreas-, una superficie mayor que la de toda la Unión Europea

Tiene 218 M de hectáreas de vegetación nativa conservadas en propiedades rurales, equivalentes al 29% de su territorio.

Alrededor del 50% de su matriz energética y cerca del 85% de la generación de electricidad provienen de fuentes renovables

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