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La ganadería de Santa Fe atraviesa uno de sus momentos más duros de la última década. La prolongada sequía redujo en un 2,5% el stock bovino provincial, lo que equivale a 137.600 animales menos en solo un año. Según datos del Senasa procesados por la Bolsa de Comercio de Santa Fe (BCSF), al mes de julio de 2025 el rodeo provincial sumaba 5,42 millones de cabezas, manteniendo su peso del 12% en el total nacional, aunque con una fuerte pérdida de vientres que compromete el futuro inmediato.

El golpe más severo se dio en vacas y vaquillonas, con una baja de 64.700 cabezas, mientras que los novillos y novillitos también retrocedieron en 70.000 unidades. El impacto fue especialmente fuerte en el norte provincial —San Cristóbal, Nueve de Julio, Vera y General Obligado—, donde la cría domina la producción y los registros marcan caídas de entre 3% y 7%.

En los últimos tres años, la seca provocó una descapitalización profunda: el stock de vacas madre y vaquillonas aptas para parir cayó en 317.000 animales, generando 155.800 terneros menos. “La falta de pasturas y agua llevó a muchos productores a liquidar vientres o adelantar ventas”, advierte la Bolsa, que estima que este ajuste condicionará el potencial productivo de los próximos tres a cinco años.

Pese a todo, el informe deja un dato alentador. La eficiencia reproductiva mejoró notablemente: la relación ternero/vaca trepó al 61,4%, cinco puntos por encima del año pasado y por encima del promedio histórico. Con menos vacas, los productores lograron más terneros, gracias a la selección de mejores vientres, mejoras sanitarias y el uso de tecnologías reproductivas.

La ganadería santafesina demostró resiliencia”, concluye la BCSF, aunque advierte que su recuperación plena dependerá de un cambio climático sostenido y de una mayor disponibilidad de forraje de calidad.

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