De mal en peor continua la secuencia del mercado de biodiésel con destino a Estados Unidos. Las negociaciones no son sencillas. En agosto pasado, el Departamento de Comercio norteamericano sancionó al país con la imposición de un arancel promedio provisorio del 57 % y, ahora se apresta a aplicar una nueva sanción contra el biocombustibles con acusación de dumping por vender por debajo del valor en el mercado norteamericano.
A raíz de una denuncia de la National Biodiesel Board (NBB), una entidad de productores del biocombustible en ese país que se quejó porque la Argentina supuestamente subsidiaba su producción por medio de retenciones. Esto es, que abarataba los costos para la industria por el diferencial del 30 % que paga el grano de soja, el 27 % su aceite, que es la materia prima del biocombustible, y el 0,13 % que tributa el biodiésel al exportarse. En 2016, el biodiésel argentino tuvo un FOB promedio de u$s 750 la tonelada, en tanto que el producto elaborado en EE.UU. estuvo en alrededor de u$s 860 la tonelada, sin contar fletes y gastos que ponen los valores similares.
Con ello, el país quedó fuera del mercado de EE.UU., cuyas compras del 2016 fueron por 1,5 M de toneladas y que, cubría el 20 % de su demanda interna.
Recientemente, el Gobierno presentó a Estados Unidos. una propuesta para autolimitar sus exportaciones al volumen del año pasado, es decir, 1,5 M de toneladas. La respuesta fue que la Argentina debía revisar su sistema de retenciones. De todas maneras, se están estudiando el mercado local.
Sin embargo, con el mismo precedente, España hizo lo mismo y Argentina recurrió a un panel de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que falló a favor al desestimar la práctica local de dumping.