Avatares económicos hacia una crisis

El BCRA no pudo aprovechar las ventas récords del complejo agroindustrial para su objetivo de acumular reservas internacionales con el impacto de la falta de dólares en una economía local endeble. Técnicos del área de Economía del Movimiento CREA elaboraron un informe que hace un análisis sobre el tema.
La estacionalidad de liquidación de la cosecha gruesa y el crecimiento de las compras de energía con perspectivas de continuidad en la demanda, al menos durante el invierno, proyectarían una merma en la oferta de divisas por el principal canal que cuenta hoy la Argentina, el comercial. Así, el segundo semestre demandaría un cambio en la dinámica si se desea alcanzar las adecuadas metas del acuerdo con el FMI, pronostica el documento.
Las expectativas del acuerdo con el Fondo Monetario para reacomodar la macroeconomía argentina está diluida y, se continúan ampliando los desequilibrios macroeconómicos: crece el déficit fiscal y se agudizan los problemas cambiarios. Eventualmente, y ante dichos síntomas, el gobierno opta por mayores limitaciones para contener los problemas cambiarios. A mediano plazo, los incentivos distorsionados que ofrece la economía generan la reaparición de los problemas cambiarios y un círculo vicioso donde que implementan nuevas restricciones.
La campaña 2021-22 se encuentra marcando un nuevo récord en la liquidación de divisas del sector agroindustrial: hasta mayo, totalizan u$s 15.329 M, un 15 % más que en igual periodo de 2021. Mayormente, su evolución se debe a la dinámica de los precios, en un contexto en que las cantidades (+1,8 %) están afectadas por el segundo año consecutivo de clima desfavorable. En efecto, los precios de la soja, el maíz y el trigo, crecieron interanualmente un 13 %, 17 % y 71 % respectivamente, debido al impacto de la guerra en Ucrania en un mercado que ya previamente se mostraba ajustado. Así, el complejo oleaginoso cerealero explicó el 31,6 % del crecimiento total de las exportaciones (19,6 %) en el transcurso del año.
Sin embargo, considerando los meses de mayor liquidación de cosecha -con el atenuante del impacto de la faltante de gas oil-, la acumulación de reservas por parte del Banco Central (BCRA) solo alcanza los u$s 727 M un 3, 89 % menos en comparación con las que se contaba en el mismo período del año pasado. De este modo, las reservas netas actuales totalizan u$s 3.844 M, una cifra modesta considerando los términos de intercambio. Es decir, la relación entre los precios de los productos exportados y de los importados, son los más favorables desde 1968. Frente a este panorama, y ante la posibilidad de incumplir la meta de acumulación de reservas acordada con el FMI para el segundo trimestre, el gobierno restringió fuertemente las importaciones cuyo crecimiento, como veremos a continuación, es uno de los factores que explica la performance del mercado cambiario. Sin embargo, la meta anual sigue siendo desafiante dado que el BCRA deberá acumular, pasada la estacionalidad de la cosecha gruesa, u$s 4.390 M al 31 de diciembre si no quiere solicitar un “Waiver” con la entidad. En ese sentido, los desembolsos del FMI generan un saldo a favor en lo que resta del año por u$s 2.067 M, pero surgen pagos de intereses con acreedores privados de deuda por u$s 1.965 M.
En detalle, la balanza comercial, que es la principal fuente de divisas genuinas, en el año obtuvo un resultado positivo de u$s 2.989 M. Sin embargo, mencionado resultado se viene deteriorando producto de que, hasta mayo, las importaciones (44,2 %) crecen más que las exportaciones (26,6 %). Mayormente, el aumento de las compras al exterior fue impulsado por los combustibles y lubricantes, que crecieron un 206 % interanual, aunque, igualmente, las importaciones sin tenerlos en cuenta aumentaron un 32,6 % interanual. Pese a la suba de los precios de la energía, el saldo de la guerra entre Ucrania y Rusia fue positivo para Argentina, ya que mejoraron los términos de intercambio en un 9 % interanual. En particular, el saldo comercial de los commodities más afectados por la guerra, los cereales y el gas, terminó siendo levemente positivo en USD 789 millones.
La estacionalidad de la liquidación de la cosecha gruesa y el crecimiento de las compras de energía con perspectivas de continuidad en la demanda, al menos durante el invierno, proyectarían una merma en la oferta de divisas por el principal canal que cuenta hoy la Argentina, el comercial. Así, el segundo semestre demandaría un cambio en la dinámica si se desea alcanzar las adecuadas metas del acuerdo con el Fondo Monetario.
