El Gobierno tensa la relación con el campo

Con una serie de declaraciones programadas ante diversos medios, diferentes funcionarios nacionales hicieron saber que el campo debía asumir una mayor carga de impuestos.
En consecuencia la Comisión de Enlace será recibida por el primer mandatario y la pregunta es si se acordará bajar decibeles o consensuar medidas económicas que le son adversas al sector por medio del diálogo.
Cecilia Todesca, Vice Jefe de Gabinete, se refirió a un desacople de los precios internacionales de los alimentos con los locales, aduciendo que con retenciones se pueden equilibrar. Ignora que el peso en la cadena de valor no excede más del 25 %. La producción primaria al llegar a Góndola tiene un aumento del 365 %.
El Gobierno se ampara en la Ley de Solidaridad y Reactivación Productiva en el marco de la Emergencia Pública y que establece un tope para subir los derechos de exportación. En soja con el 33 % actual está cubierto, pero hay margen para el trigo y el maíz, que actualmente están al 12 por %.
La cuenta del pajarito del Senado hizo saber, tomando una exposición de la legisladora oficialista, Ángeles Sacnum: “La inflación y el aumento de precios en Argentina tiene que ver directamente con la concertación de la oferta en monopolios y oligopolios, y también con la puja distributiva y la estructura productiva desequilibrada, que es una problemática histórica”.
El primer mandatario declaró a un matutino porteño: “Preferiría no hacerlo, pero si el campo no entiende voy a subir las retenciones o establecer cupos”.
Las reacciones del campo no se hicieron esperar.
“La Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias manifiesta su más absoluta consternación ante las declaraciones del Presidente de la Nación, Alberto Fernández, en las que acusa a todos los productores argentinos y al campo en general de ser los responsables del aumento de los precios y los amenaza con implementar un aumento de retenciones o cupos de exportación, dos medidas devastadoras para la producción.
“Pocas veces en la historia democrática se vio a un Presidente dirigirse tan injustamente a millares de argentinos por el solo hecho de llevar a cabo una actividad lícita y noble, como es la producción de alimentos. Peor aun, amenazarlos públicamente frente al resto de sus compatriotas y al mundo, a partir de una acusación sin ningún tipo de fundamento, humillándolos, una vez más, con una actitud que no se condice con su investidura ni con la debida mesura e imparcialidad que debe exhibir la máxima autoridad de la Nación.
“Parece mentira que debamos reiterar algo que ya expresamos en innumerables ocasiones y que las autoridades deberían saber y reconocer: los productores no somos formadores de precios.
“Nuestra actividad incide ínfimamente en el precio final de los alimentos. En su composición impactan muchísimo más los costos provenientes de otros eslabones de la cadena y, sobre todo, del Estado, a través de los impuestos y tributos. Por lo tanto, sería mucho más fácil para el Gobierno eliminar o reducir esos impuestos -incluso en forma segmentada si lo quisiera- que fijar nuevas alícuotas o cupos a la exportación, tan necesaria por cierto para la generación de divisas y la creación de empleo. De avanzar en este sentido errado, se desataría un nuevo conflicto con el campo.
“Estamos convencidos de que exacerbar el ánimo de los productores es un gran error, especialmente en un momento en que se requiere mayor producción para poder mantener abastecidos los mercados en época de pandemia justamente a precios accesibles. Por momentos pareciera que a muchos funcionarios la ideología les impidiera entender una de las leyes básicas de la economía de Argentina y cualquier parte del mundo: a mayor oferta, menor precio.
“Tampoco es cierto que no hayamos formulado propuestas. Cuando el Presidente era aún candidato le acercamos un documento con 14 propuestas elaborado por esta Comisión, que le volvimos a acercar en ejercicio de su mandato. Ese documento fue compartido varias veces con distintos miembros del Gabinete. Allí están contenidas nuestras ideas, sobre las cuales nunca recibimos una devolución.
“Las causas de la suba de los alimentos, por tanto, no debería buscarse en la producción ni en su estructura de costos -que por cierto no está pesificada como se sugiere ya que la mayoría de los insumos se cotizan al dólar libre- sino en el exceso de emisión monetaria y el enorme déficit fiscal, que deteriora la capacidad de compra de los salarios. La receta de atacar el aumento de precios con instrumentos tan destructivos como los derechos de exportación o los cupos se utilizó en el pasado reciente con sonoros fracasos que diezmaron la producción y las exportaciones, fulminaron mercados y la imagen de nuestro país como productor y exportador, y socavaron el ánimo y la capacidad de inversión de los productores, reduciendo drásticamente la superficie sembrada y los volúmenes generados. Asimismo, se deben revisar las distintas cadenas para constatar dónde se generan las distorsiones, que desde hace años suceden, en detrimento de productores y consumidores, avalada por la inacción del Estado que no ejerce su rol de contralor.
“Atacar a la producción en nombre de “la mesa de los argentinos” además de injusto es peligroso, ya que pretende crear una falsa dicotomía y una grieta donde no la hay. La gran mayoría de los argentinos valora la actividad de los productores y el hecho de que aun en plena pandemia continuaron produciendo y trabajando, arriesgando su salud y la de sus familias. Mientras otros gobiernos destacan el rol de sus productores, el nuestro nos vapulea y enfrenta al resto de la ciudadanía.
“Por todo esto, y con el objetivo de hablar sobre nuestras propuestas y aclarar las dudas que aun hoy pueda tener el presidente sobre nuestro sector, quedamos a disposición para reunirnos con el primer mandatario.”
