Impuesto al tabaco
En tiempos de despenalización del consumo de marihuana y su consiguiente aliento se castiga al de tabaco con mayor presión impositiva, que se traslada al consumidor. Tal vez, no logra advertirse que atrás hay una producción y agroindustria legales que aportan al fisco $ 30.000.- M al año. Ingenuamente se cree que se dejará de fumar.
Es desarticular una actividad lícita, para que entren en juego nuevas organizaciones que se amparan en la clandestinidad, faltando al control sanitario e impositivo.
Con la suba de los impuestos internos el Gobierno promovió un aumento del 50 % en el valor del paquete de cigarrillos.
El papel que tiene la actividad tabacalera en el norte argentino es central y se calcula que unas 600.000 personas viven de esta producción. El dato relevante es que es un gran demandante de mano de obra: puede llegar a tener 120 jornaleros por hectárea
Es necesario que las autoridades analicen con mayor rigor el carácter de éstas medidas impulsivas, trazando un equilibrio entre producción legal que contemple la salud pública, la seguridad social del trabajador empleado y la matriz fiscal atendiendo el desafío emprendedor.
