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Productores de la Cuenca del Salado transforman sus rodeos de cría comercial en fuentes de genética de elite. Mediante programas de inseminación y evaluación genómica, democratizan el acceso a reproductores de calidad superior.

El caso de Mario Dumon, en Rauch, ilustra una tendencia que cobra fuerza en el sector ganadero. Tras décadas de selección familiar enfocada en la calidad de las madres Angus, el establecimiento “La Josefina” logró consolidar una “cabañita” comercial de notable impacto. La iniciativa, liderada técnicamente por el médico veterinario Jeremías Mordentti, permitió que productores medianos comiencen a comercializar sus propios reproductores con éxito.

El proceso comenzó con la implementación de inseminación artificial a tiempo fijo (IATF) para concentrar los servicios. Esta tecnología permitió identificar, entre los hijos de las madres más fértiles, ejemplares con características superiores como bajo peso al nacer, aplomos correctos y buena circunferencia escrotal. Con el tiempo, la incorporación de análisis genómicos brindó una herramienta de precisión para validar el desempeño productivo, consolidando una oferta que responde directamente a las demandas de los criadores locales.

Uno de los factores diferenciales de este modelo es la atención personalizada y el servicio artesanal. Dumon destaca que el productor no solo adquiere un toro, sino que recorre el campo, observa el origen de los animales y accede a datos técnicos en un entorno de confianza. Esta cercanía, sumada a una oferta adaptada a las necesidades de sistemas productivos de menor escala, ha permitido que las ventas crecieran de forma exponencial, alcanzando hoy los 100 toros anuales.

Esta actividad no busca desplazar a las cabañas tradicionales, las cuales siguen siendo una referencia indispensable para la innovación constante. De hecho, los productores locales continúan invirtiendo en genética de punta para mantener la calidad de sus planteles, participando incluso como clientes en los grandes remates del sector. El impacto ha sido tal que el establecimiento de Dumon migró completamente hacia la producción de reproductores, abandonando la cría de novillos para consumo.

Jeremías Mordentti observa que esta dinámica refleja un cambio profundo en la Cuenca del Salado. El especialista asegura que, en el actual escenario de precios ganaderos, este tipo de experiencias de valor agregado tienen un enorme potencial de replicación. La clave reside en un programa sencillo: combinar la selección fenotípica tradicional con herramientas modernas para democratizar el acceso a la mejor genética bovina.

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