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El mercado vacuno enfrenta una etapa compleja, marcada por un consumo interno retraído y costos de reposición que presionan los márgenes del engorde. Pese al contexto adverso, los valores de la hacienda mantienen una firmeza inusual respecto a los promedios históricos.

La actividad ganadera transita un período de definiciones donde la cautela resulta indispensable para la toma de decisiones empresariales. El informe de Data Miazzo, con fecha del 4 de junio de 2026, refleja indicadores que exigen un seguimiento pormenorizado por parte de los productores.

En junio, los precios de la hacienda se sostuvieron por encima de su promedio histórico en moneda constante, destacándose el ternero con una valorización del 33% respecto a la media de los últimos cinco años. Esta firmeza, atípica para la zafra, se contrapone con un consumo interno notablemente deprimido. De hecho, el poder adquisitivo salarial ha sufrido un deterioro significativo, situándose en niveles críticos que limitan la demanda en el mostrador.

Esta disparidad se evidencia al observar la relación asado versus otras carnes: aunque los ratios asado/pollo y asado/cerdo mostraron una leve corrección en mayo, el sobreprecio estructural de la carne vacuna frente a sus sustitutos continúa siendo un desafío para el eslabón minorista.

Invernada y exportación

El segmento de engorde enfrenta dificultades operativas. Los ingresos a feedlot presentaron una caída interanual del 60,14% en junio, ubicándose también muy lejos de su promedio histórico. En paralelo, el índice de reposición en estos establecimientos se situó en 0,86, un valor que, al estar por debajo de 1, refleja la complejidad del momento.

Por otro lado, el termómetro de las exportaciones muestra un panorama diferenciado según el mercado de destino. Mientras China mantiene una demanda sostenida, Israel acelera compras por cuestiones estacionales y la Unión Europea opera bajo un escenario moderado tras la apertura de nuevos cupos. Sin embargo, la hacienda pesada continúa cotizando cara en dólares, un factor que limita la competitividad exportadora.

Recomendaciones estratégicas

Ante el escenario de costos actuales, el semáforo de recomendaciones sugiere evitar el incremento de stock de vientres, debido a su elevado valor relativo frente a la invernada. Asimismo, se desaconseja aumentar el stock de invernada, dado que la relación de reposición ha encarecido a los terneros incluso en plena zafra. El negocio del engorde requiere una gestión financiera rigurosa, ya que el sector se encuentra frente a un mercado de consumo interno que, si bien hizo piso en el primer trimestre, mantiene márgenes ajustados.

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