Tres empresas se presentaron en concurso de acreedores
Se trata de Surcos, Los Grobo Agropecuaria y SanCor
La solicitud de sus respectivos concursos de acreedores de parte de Los Grobo Agropecuaria, la cooperativa láctea SanCor y Surcos, se anticipó con los problemas que venían arrastrando.
Surcos, la proveedora de insumos, que estaba en default desde septiembre pasado debía unos u$s 107 M; Los Grobo unos u$s 207 M, y SanCor u$s 250 M.
Miriam Tasso, responsable de Relaciones con el Mercado firmó la nota ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) comunicando la decisión de la empresa que preside Sebastián Calvo.
La misiva indica que, de esta manera, aspira a reorientar el negocio y atraer inversión productiva destinada al crecimiento de sus operaciones en beneficio de todas las partes involucradas. No obstante, días atrás, un acreedor financiero embargó sus cuentas bancarias paralizando por completo la operatoria de la empresa,
En el caso de Los Grobo Agropecuaria incluye el pedido para su controlada Agrofina y espera mantener a ambas compañías operativas, mientras busca una “solución integral”. Con la presentación a Concurso, aseguran que van a seguir operativas y trabajando a fin de ordenar la situación del negocio y su capacidad financiera.
Al inicio de su crisis argumentó una caída en la venta de insumos, iliquidez en el mercado de pagarés y el impacto de menores márgenes para la actividad, en un contexto de baja de precios.
Enrique Flaiban es el actual CEO del Grupo Los Grobo, que controla en un 90 % el grupo inversor Victoria Capital Partners (VCP), mientras que Gustavo Grobocopatel y su hermana Matilde conservan el 10 % restante accionario.
El caso de SanCor, la cooperativa láctea, es más prolongado y ya venía desde la década del 90 con una crisis que tuvo fuerte eco en la siguiente, en el año 2006 en un raro negocio entre los gobiernos de Hugo Chávez, por Venezuela, y de Argentina, con Néstor Kirchner.
A partir de un Acuerdo Preventivo Extajudicial (APE) la cooperativa vendió activos y marcas, pero no fue suficiente. Adicionalmente se habló de diferentes alternativas, como fideicomisos o grupos inversores. De tener 12 plantas pasó a seis, y de procesar 4 millones de litros diarios hoy ronda los 180.000 litros. Viene de despedir unas 500 personas. La láctea hizo saber que, de este modo espera alcanzar una solución definitiva.
El capítulo más oscuro corresponde al gremio, la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra), con su secretario general Héctor Ponce, a la cabeza. El 17 de octubre de 2023 hizo un feroz bloqueo y hostigamiento para que se aceptaran las condiciones de un fideicomiso con intereses políticos, inviables a la láctea. La actividad se paralizó diez meses y se perdieron miles de millones de pesos, con un terrible deterioro estructural. Luego, el gremio asumió injerencia en el manejo directivo.
Los tamberos proveedores deberán adoptar un nuevo sistema de negociación por la materia prima, lo cual puede generar una adaptación lenta y progresión compleja para la normalización de las actividades, tal como se piensa desde la cooperativa.
